Voluntarias angloparlantes entregan sus testimonios como extenders

viernes 27 de julio, 2018
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Desde Estados Unidos, las jóvenes Rebecca Blank y Molly Gipson llegaron en julio del año 2017 a formar parte de las iniciativas del Programa Inglés Abre Puertas (PIAP) del Ministerio de Educación, mediante el programa de voluntarios angloparlantes cuya labor consiste en apoyar a los docentes de inglés, enfocándose en el desarrollo de los aspectos comunicativos del idioma mediante clases dinámicas e interactivas para sus estudiantes.

De los más de 80 jóvenes de diferentes países del mundo que se encuentran desde abril del 2018 apoyando a docentes en diferentes establecimientos municipales a lo largo de Chile, 13 de ellos ya habían sido voluntarios durante el segundo semestre del 2017 y decidieron quedarse por un período más cuando finalizó el año escolar, pasando a ser “extenders”.

El Coordinador del Centro Nacional de Voluntarios (CNV), Jeremy Gould, señaló que “por lo general, el rol del extender es el mismo que el de un voluntario que colabora por primera vez, salvo que el extender adquiere además un rol de liderazgo con los voluntarios nuevos. Es decir, durante la semana de capacitación se les solicita que sean proactivos en las instancias donde se implementa trabajo grupal o discusiones, promoviendo las normativas y estrategias que proveemos como programa, contextualizándolas en base a su experiencia previa como voluntario”.

Los voluntarios son observados por los Encargados Regionales de Inglés del PIAP, recibiendo retroalimentación sobre sus metodologías de trabajo. Además, sumado a las 12 horas semanales de clases regulares que realizan, deben implementar talleres extracurriculares en inglés para sus estudiantes, más otras tareas pedagógicas complementarias como Debates, Public Speaking y otras actividades dentro del English Day o la English Week. Algunos también actúan como parte de los equipos de facilitadores durante los English Summer/Winter Camps.

Molly Gipson es una de las tantas personas que ha accedido a formar parte de la experiencia de trabajar como voluntaria angloparlante para el PIAP. La joven de Estados Unidos lleva casi 12 meses fortaleciendo el inglés de los estudiantes de la Escuela Alexander Graham Bell de Pudahuel, Región Metropolitana, gracias a una amiga que trabajó para un programa del gobierno estadounidense que tenía conocimiento del Ministerio de Educación de Chile y sus diversas iniciativas.

La joven egresada de Psicología, asegura que la experiencia ha sido mucho más desafiante de lo que se imaginaba, al no contar con experiencia previa haciendo clases. Sin embargo, reafirma su compromiso con sus estudiantes tras ver los óptimos resultados que han generado sus clases, que consisten en diversas actividades dinámicas que incluyen el uso del vocabulario presente en cada unidad.

Al respecto, señala: “Inicio mi clase saludándonos, para luego preguntarle a mis estudiantes por la fecha del día y practicamos juntos. También les pregunto cómo se sienten, ya que en el aula tenemos un poster donde aparecen diferentes emociones en inglés. Básicamente, les enseño a cómo interactuar con personas angloparlantes y con un gran énfasis en el uso del vocabulario, ya que luego les pregunto cosas específicas sobre la materia a cada uno. También hacemos actividades grupales donde les hago preguntas que deben responder en la pizarra o en voz alta”.

En cuanto a su rol como extender, la joven asegura haber elegido el mismo establecimiento debido a su interés por estudiar el progreso de sus estudiantes: “Hay varios que ya se interesaban mucho en el inglés antes de mi llegada por videojuegos y otras cosas, pero definitivamente he visto mejorías y mayor interés de su parte por saber del idioma. También decidí quedarme para analizar mi propio crecimiento como profesora, ya que este fue un gran desafío para mí al no haber estudiado pedagogía anteriormente, así que quise esforzarme mucho para ver cuánto mejoraba”.

Al igual que Molly, Rebecca Blank llegó a Chile en julio del 2017 a apoyar al PIAP en su iniciativa de voluntarios angloparlantes. Con su certificación como EFL Teacher y titulada en Estudios Americanos, la joven llegó a la comunidad de Cañete, Región del Biobío, y una vez finalizado su semestre en el Liceo Humanista Científico José De La Cruz Miranda Correa, optó por continuar con sus labores por un período más en la misma localidad y el mismo establecimiento.

Blank siempre mantuvo una gran curiosidad e interés en enseñar inglés en el sistema de educación municipal a hablantes no nativos de América del Sur, ya que también lo hizo en Texas en Estados Unidos. La principal diferencia para ella radicaba en el importante intercambio cultural que viviría al dedicarse a la docencia en un país tan lejano al suyo.

Su principal motivación para prologar un semestre más sus labores en Chile fortaleciendo el nivel de inglés de sus estudiantes, fue precisamente su compromiso con cada uno de ellos: “Decidí que quería seguir con el programa cuando escuché que el liceo con que trabajaba iba a acoger el programa de nuevo. Sentí que mis estudiantes crecieron mucho en sus habilidades para comprender y comunicarse en inglés y yo en mis habilidades para enseñar un idioma y aprender español. Era necesario para mis estudiantes y para mí quedarme por un año completo para hacer una diferencia duradera en sus habilidades”.

Pese a lo que significa permanecer durante tanto tiempo lejos de su país de origen, la joven asegura que lo aprendido en esta experiencia es lo más importante: “Mi período en Chile me ha servido para aprender sobre una cultura de una manera que jamás creí que llegaría a conocer. Gracias a esta iniciativa, he compartido algo útil con la comunidad de Cañete, a cambio de lecciones infinitas de sus costumbres. Aún estoy aprendiendo español y mis estudiantes aún están perfeccionando su inglés, pero al ver tanto sus propios avances como los míos, me siento conforme con lo que ha sido mi experiencia aquí”.

Tanto Molly como Rebecca aseguran que su experiencia conociendo un país de manera tan profunda como lo es insertándose en su sistema educativo ha sido revelador, ya que han presenciado un gran intercambio cultural con sus colegas y estudiantes. Es por ello que -pese a las dificultades de estar lejos de sus hogares- ambas valoran la experiencia y desean continuar creciendo como profesionales y en un futuro dedicarse a la docencia, ya sea en Chile o en otro país.