Entrevista a Martha Mapiye, voluntaria angloparlante africana en Chile

jueves 19 de enero, 2017
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Martha Mapiye (27), es de Zimbabwe, África y estuvo visitando nuestro país como voluntaria en la Escuela Presidente Riesco Errázuriz en Maipú. Su labor dentro del establecimiento consistía en apoyar a los docentes en la enseñanza de inglés como lengua extranjera, ayudado a motivar y mejorar el nivel del idioma a estudiantes de 5º básico a 4º medio.

Marta pertenece al equipo del Centro Nacional de Voluntarios del Programa Inglés Abre Puertas (PIAP) del Ministerio de Educación, que se encarga de reclutar a nativos de habla inglesa para trabajar en establecimientos municipales como asistentes de enseñanza en las salas de clases. El objetivo es que las y los estudiantes puedan mejorar sus habilidades de escuchar y de hablar en inglés. Además las y los voluntarios ayudan con otras iniciativas del PIAP como los Torneos de Debates, Spelling Bee, Campamentos de inglés, entre otras.

En esta entrevista, Martha cuenta acerca de la experiencia que pasó en sus meses en Chile, viviendo con una familia de la región y adaptándose a una nueva cultura muy diferente a la suya. Conoció la identidad nacional, el sentido familiar que existe y las formas de relacionarse entre pares en Chile. “Los chilenos son muy cálidos y amables. Cuando llegué a Chile no sabía ni una sola palabra en español pero pude sobrevivir en un mundo hispanohablante sin tener que enfrentar ningún gran desafío”, comenta la voluntaria.

¿Qué te hizo decidirte por Chile?

Necesitaba un país que tuviera un idioma nativo totalmente diferente al mío. Además, algo que me ayudó a decidir fue el saber que estaría segura en Chile.

¿Cuáles fueron las reacciones de tu familia y amigos cuando les dijiste que te vendrías a vivir a Chile?

Mi familia pensó que estaba tomando un gran riesgo y la mayoría de mis familiares no estaban felices. No podían confiar en el hecho de que estuviera lejos de todos, de mi hogar y también tenían temores relacionados con el tráfico de personas, lo que era un tema vigente en esos días en mi país. Generalmente la gente de Zimbabwe no sabe mucho sobre Chile, excepto que son buenos en el fútbol.

¿Cuáles eran tus percepciones sobre Chile antes de venir? ¿Han cambiado desde que llegaste?

Antes de llegar a Chile pensaba que el nivel del inglés sería muy bueno y que estaría segura en ese país. Al llegar acá descubrí que estaba equivocada sobre el nivel del inglés, pero había acertado en cuanto a mi seguridad. Me costó acostumbrarme a la cultura chilena en un principio. Me gustó la manera en que celebran sus fiestas patrias y otros días especiales en el calendario chileno. Observé cómo la gente está tan profundamente inmersa en su cultura, desde niños, adolescentes y también personas mayores. Todo lo que puedo decir en pocas palabras es que los chilenos tienen un gran sentido de identidad nacional.

¿Cómo fue tu experiencia viviendo con una familia chilena?

Mi familia anfitriona fue la mejor. Podría nominarlos a un premio por ser la mejor familia que existe. Aunque había una barrera idiomática entre nosotros, no hubo ningún momento en que me sintiera dejada de lado o incluso sola. Se encargaron de incluirme en las actividades diarias de la familia. Mi familia tenía un gran lazo entre sus miembros. Cada domingo no cabía duda de que almorzaríamos en la casa de la abuela, donde también podíamos encontrarnos con otros integrantes de la familia. De acuerdo a mi percepción, los chilenos valoran mucho a la familia, se aseguran de poder juntarse en cuanto se pueda. A diferencia de mi país, Zimbabwe, donde la gente ha perdido el valor de la familia, lo que es bastante doloroso. Hay una oración en mi país que describe cómo se han distanciado las familias “cada uno en su casa y Dios en la de todos“. La mayoría de las familias se reúnen solamente en matrimonios o funerales. No hay tiempo para familia y amigos porque los Zimbabuenses también creen que el tiempo es dinero y que la velocidad es lucro.

¿Cómo describirías la recepción que has tenido en Chile hasta el momento, como africana?

Los chilenos son muy cálidos y amables. Como una mujer de color, nunca he recibido algún tipo de discriminación. Dentro del primer contacto con los chilenos, ellos asumían que yo era de Colombia o que era una americana negra, pero después de decirles que era de África, recibía una reacción diferente inmediata, entonces, ellos querían saber todo sobre África. La mayoría de los chilenos tiene una perspectiva totalmente diferente de África. Me dijeron más de una vez que creían que África era extremadamente pobre, que había animales peligrosos rondando las calles, y también piensan que los africanos no tienen educación y que no tienen familiaridad con la tecnología. Hay una pregunta que me hicieron que me impresionó: “¿Tienen Internet en África?” Tuve que buscar imágenes en Google de mi pueblo natal para convencer a algunas personas de que no vivimos con leones, tigres o elefantes en nuestras casas.

¿Cómo fue tu experiencia trabajando en escuelas públicas chilenas a través del Programa Inglés Abre Puertas? ¿Podrías comparar el sistema educacional público acá con el de tu país?

Nunca olvidaré la experiencia laboral que gané en las escuelas públicas chilenas; creo que esta experiencia moldeó mis habilidades personales y profesionales. Después de enseñar por más de 4 años en Zimbabwe, al llegar a Chile me impresioné con algunos temas de comportamiento en la sala de clases: que los alumnos se sientan libres de comer, masticar chicle o usar tecnologías libremente no es algo que pase en mi país, donde los estudiantes saben cuándo es el momento de perder el tiempo, de poner atención y concentrarse. Sin embargo, los estudiantes chilenos están naturalmente llenos de amor, aunque lamentablemente no tienen más oportunidades de practicar su inglés más regularmente en su vida cotidiana. Ellos superaron el promedio en esfuerzo por participar en mis clases de inglés. Puedo decir que hice una diferencia durante mi estadía y que dejé una huella.

¿Cuál ha sido tu experiencia más significativa en Chile? ¿Cuáles son las cosas que destacarías más y que seguramente contarías a tus familiares cuando vuelvas a tu país?

El tiempo que pasé hablando con mis estudiantes, las notas que me escribieron, que no tienen precio, las canciones que me cantaron, conocer al menos a un estudiante cada vez que salí de mi clase, que tocó mi corazón y que me hizo reflexionar sobre algo, la capacidad de tener conexiones humanas y cambiar el ánimo o día de alguien, las Fiestas, las celebraciones familiares, las reuniones familiares, la visión, las invitaciones de amigos para salir de casa. Todo esto resume las experiencias más significativas y valiosas en Chile.