Entrevista con Melia Jannotta, voluntaria angloparlante en Calama y Pichilemu

miércoles 24 de enero, 2018
a a a

Durante casi dos años, esta joven estadounidense ha entregado apoyo a docentes de inglés en establecimientos rurales y urbanos del país.

Melia Jannotta es una psicóloga estadounidense que lleva casi dos años viviendo en Chile. Además de psicología estudió español; y después de graduarse tomó la decisión de venir a Chile con el Programa Inglés Abre Puertas (PIAP) del Ministerio de Educación, lo que asegura fue una de las mejores decisiones de su vida.

Durante cuatro semestres, Melia fue voluntaria en nuestro país, participando activamente de actividades escolares, así como del English Summer Camp de Básica en Pichilemu, enfocado a los establecimientos rurales, y el Camp de Prevención de desastres naturales, en Concepción.

Según la Encargada Regional de Inglés en la Región de O’Higgins, Alexandra Gutiérrez, su trabajo “impactó tremendamente a gran parte de la comunidad escolar de Pichilemu. Su ánimo y disposición acercó a muchos estudiantes al inglés, animándolos a aprender más, y a hacer uso cotidiano del idioma. Sus clases dinámicas y entretenidas les ayudaron a perder el miedo y la vergüenza”.

El jefe DAEM de la comuna, Ciro Díaz, también quiso agregar algunas palabras sobre la voluntaria: “Su desempeño fue muy bueno, todos los estudiantes la ubicaban y ella se relacionaba muy bien con ellos. Su disposición era buena y era muy amable”

El Programa Inglés Abre Puertas (PIAP) del Ministerio de Educación habló con ella para conocer más sobre su experiencia en nuestro país.A continuación, podrá revisar la entrevista con esta joven norteamericana.

¿Siempre te interesó trabajar en Educación?

Siempre tuve la meta de vivir y enseñar inglés en un país hispanohablante. Me ha interesado trabajar en educación por mucho tiempo, y cuando me enteré del PIAP me pareció la oportunidad perfecta.

¿En qué parte de Chile pasaste tu primer año? ¿Cómo fue esa experiencia?

Mi primer año en Chile lo pasé en Calama, viviendo con una familia chilena y trabajando en una escuela básica. Me gustó tanto la experiencia que cambié mi plan de volver a mi país por quedarme otro año como voluntaria en Chile.

Este año te reubicaron a Pichilemu, ¿Cómo salió todo?

Este año, me mandaron a Pichilemu y a las escuelas rurales alrededor. Fui la primera voluntaria que trabajó en los colegios rurales. Me tocaron dos: la Aguada y Cardonal de Panilonco. La experiencia –aunque fue bien diferente a la que tuve en Calama– estuvo muy buena. Los colegios rurales son pequeños. En uno me tocó un grupo de 13 niños y en el otro un grupo de 7. Por eso, tuve que adaptar mi estrategia de planificar las clases para un grupo tan chico y uno que no tenía casi nada de experiencia con el inglés. Pero por la misma razón, fue una experiencia muy especial. Siendo del campo, nunca habían trabajado con un angloparlante antes, y el tamaño pequeño del grupo me permitió conocer mejor a todos mis alumnos. Aparte, los colegios rurales tienen un ambiente muy distinto a los colegios más grandes de la ciudad. Tienen un sentido de comunidad que no se encuentra en otros lados.

¿En qué establecimientos estuviste ayudando en Pichilemu?

Por la cantidad pequeña de horas que tuve en los colegios rurales, también me tocó un colegio más grande en Pichilemu, el Divino Maestro y un taller en el Liceo Agustín Ross. En el Divino Maestro pasé la mayoría de las horas, y trabajé con 5 cursos entre 5to básico hasta 8vo básico. Participé también en realizar el primer Spelling Bee del colegio, para que los alumnos interesados practicaran su conocimiento del abecedario y deletreo en inglés. En el Liceo, me junté una vez a la semana con el taller de inglés. Junto a otra profesora, realizamos varias actividades y juegos, o simplemente conversamos en inglés con los alumnos.

¿Cómo fue la experiencia en Chile?

La experiencia de ser profesora de inglés en Chile ha sido algo inolvidable. Valoro mucho las relaciones que hice con los alumnos, conversaciones que compartimos, momentos de risa y lecciones de aprendizaje verdadero. Me dio mucha energía ver a los niños entretenerse con el idioma, en formas que ojalá no se le olviden.

Ud. menciona que Pichilemu fue totalmente distinto a Calama, pero en ambos señalas que fue una excelente experiencia. ¿Nos puedes contar un poco más en detalle?

Mis dos experiencias fueron totalmente distintas. La primera, en Calama, fue un proceso de acostumbrarme a la vida en Chile en una ciudad muy distinta a la mía y con poca gente que hablaba inglés. Fue difícil. Lo que me salvó durante los primeros meses fue la comunidad del colegio donde trabajé y la familia anfitriona donde me quedé. Tuve la suerte de que me tocara un colegio y una familia donde me sentía muy en casa y muy bienvenida, aunque estuviera en un lugar tan nuevo y diferente de lo que estaba acostumbrada.

El segundo año en Pichilemu fue totalmente distinto, pero bueno en su propia forma.  Por ser la segunda vez siendo profesora del PIAP, tenía mucho más confianza y sabía mucho mejor manejar las dificultades que de repente surgieron. Mientras no me fue mal de ninguna forma, tuve que enfrentar varios problemas durante el semestre – mal comunicaciones con la municipalidad en cuanto a mi transporte hacia los colegios rurales, la falta de salas en el colegio para dar las clases, etc.- Lo bueno es que pude navegar de buena forma estás dificultades. Por ya haber vivido en Chile y trabajado en un colegio en Chile, tenía el conocimiento del sistema y del idioma para solucionarlas. Aparte, Pichilemu no podría ser más distinto a Calama. Mientras no todo en el colegio de Pichilemu fluyó como lo había hecho en Calama, en Pichilemu fue más fácil integrarme en la comunidad del pueblo y establecerme como quería, con las capacidades y el conocimiento que gané el primer año.

Ud. fue voluntaria en los camps de básica en Pichilemu y de Prevención en Concepción. ¿Qué le pareció la participación y la motivación de los estudiantes?

Tuve la oportunidad de participar en seis camps de inglés en diferentes partes de Chile, pero dos de esos seis eran con un tema distinto, y no ocuparon el plan curricular. El primer fue un camp en Pichilemu para educación básica, y fue la primera vez que se hizo un camp de inglés para niños tan chicos. Los niños participaron harto, más que nada en los juegos y las actividades más activas. Mientras varios si tenían un interés en aprender inglés, el objetivo principal de la mayoría era entretenerse. Para nosotros fue un desafío desarrollar las actividades de una forma entretenida y entendible, manteniendo 100% inglés. Pero los niños la pasaron bien y querían volver a participar en un camp de inglés.

El otro camp que me tocó era uno de prevención de riesgos de desastres naturales y tomó lugar en Concepcion. Fue la primera vez que lo hicieron también, y quizá por eso llegaron pocos alumnos. A pesar del tamaño del grupo, en el camp nos fue súper bien porque los alumnos eran motivados y manejaron muy bien el inglés. ¡Me impresionaron! Ni una vez me pidieron que les hablara en español y tampoco tuvieron dificultades en entender. El tema era prevención de riesgo, por lo cual no hicimos un lip dub ni participamos en el proyecto nacional. Pero los alumnos no se desanimaron por eso, y trabajaron motivados toda la semana con el contenido que pasamos, siempre intentando ocupar el inglés.